¿Qué sucede con los extraños?

Mi abuelo se crió en Birmingham. Él era el hijo de inmigrantes italianos. Cuando creció se unió al ejército y viajó por el mundo sirviendo en la India y China antes de finalmente establecerse en Derby como constructor. Al parecer, en una ocasión volvió a Birmingham para visitar. Se bajó del tren en la calle nueva, salió de la estación y se encontró completamente perdido. Tuvo que pedir direcciones. El lugar había cambiado tanto que se sentía como un extraño en su propia ciudad.

¿Se siente como si un extraño? Cuando oímos la retórica anti-inmigración intensificó, muchos de nosotros nos sentimos como extranjeros en nuestro país. Se nos dice que no pertenecemos a pesar de que hemos establecido aquí, amamos al país y trabajar por su bien. También me encuentro con muchas personas que se sienten aisladas y solas. Ellos viven en una gran ciudad con más de un millón de habitantes, pero no saben realmente a nadie. Entonces me encuentro con personas cuyas familias se rompen y dividida. Algunos de nosotros nos sentimos como extraños en nuestras propias calles y en nuestros propios hogares.


La Biblia dice que nos hemos vuelto extraños a Dios, su amor y su gracia. Dios nos hizo a conocerle, amarle y adorarle. Pero elegimos vivir como si Dios no está allí. Hacemos nuestras propias reglas, vivimos para nosotros mismos y el resultado es un mundo desordenado lastimar donde estamos ajenos a los demás y de nosotros mismos. Tenemos esa extraña sensación de que tiene que haber más de esta vida aquí y ahora.

Experimentamos un dolor y un anhelo de conocer y ser conocidos, para amar y ser amado.
Esa es la belleza de la historia de la Navidad. El villancico “Jesús Alegría del Cielo Mayor” lo resume perfectamente. Jesús es el que ha “llegado a convertirme un desconocido, en un hijo de Dios.” En otras palabras, en Jesús, Dios trató con el problema del pecado que nos separa. La Biblia dice que en Jesús, Dios nos estaba reconciliando a él. En se perdona el pecado de Jesús, la muerte es derrotada y nos encontramos ya no por nuestra cuenta. En Navidad, descubrimos que el Dios que hemos tratado de desterrar a los bordes distantes del Universo se ha acercado a nosotros. Dios esta con nosotros. En Jesús, descubrimos que no tenemos que estar solo, podemos llegar a ser parte de la familia de Dios. Él ha “llegado a convertirme a un extraño en un hijo de Dios.”

Por Pastor Dave

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